lunes, 9 de febrero de 2009
El joven aterrizó violentamente sobre el pastizal. Desplomado, tardó en recomponerse. Levantó la cabeza con gran esfuerzo. Alzó la vista, sin alcanzar distinguir algo más que las largas piernas del hombre que se hallaba parado frente a él.
-¿Dónde estoy?- se precipitó el muchacho.
-Estás donde vos querías- dijo el desconocido.
-¿Quién sos?
-El que te va a ayudar.
-No comprendo. ¿Qué hago acá? Yo estaba …
-Vos estabas en la tribuna y deseaste algo, pues yo te cumpliré el deseo.
Luego de varios minutos desorientado, el joven exclamo:
-¡Qué bueno! Dale, cumplime lo que pedí.
-No es tan fácil- y el chasquido de los dedos del hombre parecieron hacer surgir del piso dos puertas, con sus respectivos números. -Tenés que elegir una, cuando la abras ya no habrá vuelta atrás.
-¿Para qué voy a elegir?
-Detrás una de ellas está el campeonato, detrás de la otra …
-¿Y en la otra?
-… está el mundo tal como lo conocés hasta ahora.
El joven quedó perplejo, siquiera tenía claro qué quería encontrar detrás de su puerta. Luego de que la duda lo absorba por unos segundos, escogió.
Como por arte de magia, una nube de humo obnubiló el extraño entorno. Esta vez aterrizó sobre aquel viejo tablón del Bosque, donde se hallaba antes de su alocada aventura. Continuó con gritos de aliento hacia los once muchachos que luchaban en el verde césped con alma de lobo feroz, en protección de la azul y blanca. El joven se sintió feliz: había elegido la puerta correcta.



Si lobo, seguis igual que siempre, sin titulos, sin gente, sin aguante, pero igual de menteroso.
Tildar sobre las fotos para ver la verdad tripera en mas tamaño.
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